martes, 22 de diciembre de 2009

Cine en 3D

El Domingo pasado fuimos un grupo de amigos a ver Avatar (película muy recomendable, por cierto), ya con la idea de verla en el tan anunciado últimamente 3D.

La cuestión es que aunque sí que están haciendo mucha publicidad sobre las nuevas películas en 3D, no suelen explicar cómo funciona, o por qué.

Para los curiosos que quieran saber, voy a explicar aquí por qué podemos ver las películas ( y todo lo demás) en 3D, y cómo consiguen hacerlo en el cine.


Empecemos por lo básico. ¿Para qué necesitamos dos ojos?
Si nos tapamos un ojo seguimos viendo igual ¿Para qué necesitamos el otro entonces?

La primera respuesta es que con dos ojos cubrimos más ángulo que con uno. Los animales que necesitan ver todo su entorno, tienen los ojos más separados, para cubrir más ángulo.
Así, por ejemplo, un ciervo tiene los ojos bastante separados, y es capaz de ver cosas que le quedan casi a su espalda.
Esto pasa con muchos animales, sobre todo con animales que son presas frecuentes de depredadores. Con dos ojos son capaces de ver el doble, y es más difícil que otro animal se les acerque por la zona a la que no están mirando.

Sin embargo los depredadores tienen los ojos más juntos, apuntando en la misma dirección, lo que da lugar a que veamos por un ojo casi lo mismo que por el otro.


Tener dos ojos nos da más ángulo de visión, pero parece que lo estamos desaprovechando.... ¿De qué nos sirve ver lo mismo con los dos ojos.
La ventaja reside en que estamos viendo lo mismo desde dos sitios distintos, y el cerebro puede interpretar esas diferencias.
¿Y cómo nos ayudan las diferencias? Cuanto más lejos está una cosa, menos diferencias hay entre un ojo y otro, mientras que si algo está muy cerca, las diferencias son mayores.
Por ejemplo... vamos en un coche, viendo por la ventanilla. Las nubes del fondo apenas se mueven a medida que avanza el coche, mientras que los postes de la luz que van pegados a la carretera pasan tan rápido que ni los vemos.

Así que al tener dos ojos podemos saber a qué distancia están las cosas. El hecho de que a cada ojo nos llegue una imagen ligeramente distinta de lo mismo nos sirve para apreciar la profundidad, para saber con exactitud si algo está cerca o lejos, y saber cuánto de cerca o de lejos está.


Ahora que ya sabemos que para ver en 3D cada ojo tiene que ver una imagen ligeramente distinta, llega la pregunta ¿Cómo conseguimos ver con cada ojo una cosa diferente?

Las primeras aproximaciones consistían en unas gafas con un cristal rojo y otro azul. Seguro que os suenan las gafas.

Si intentáis ver un dibujo pintado en rojo a través del cristal rojo, se os confundirá con el fondo blanco (que veréis rojo por culpa del cristal). Lo mismo pasa con el azul. Eso significa que si tienes un dibujo rojo y otro azul, por el ojo derecho (rojo) solo verás el azul, y por el ojo izquierdo (azul) solo verás el rojo.
El sistema funciona, pero es muy limitado. Para empezar se pierde toda la gama de colores, ya que solo podemos utilizar el rojo y el azul, y no juntos. Es como ver la imagen en blanco y negro.
Además ver a través de un cristal coloreado no es demasiado bueno para la vista.
Y ya para dar el golpe de gracia... el cerebro está acostumbrado a que las diferencias entre un ojo y otro sean pequeñas. Con estas gafas un ojo ve de color rojo y el otro ve de color azul... eso es mucha diferencia, y el cerebro se cansa mucho más.

Juntando todo eso, no es de extrañar que el método de las gafas de colorines no tuviese mucho éxito.

Lo que se utiliza ahora son gafas con cristales polarizados. Si habéis ido ya al cine a ver alguna película en 3D seguro que os suenan:



Pero ¿Cómo consiguen estas gafas que cada ojo reciba una imagen distinta?

La respuesta puede que suene rara, pero básicamente lo que hacen es cerrar los ojos alternativamente, de modo que solo estás viendo por un ojo cada vez.
Mientras, en la pantalla se van alternando fotogramas... uno para el ojo derecho, el siguiente para el izquierdo, y volvemos a empezar.
Cuando en la pantalla está una imagen que deberías ver con el ojo derecho, las gafas oscurecen el cristal de la izquierda para que no veas por ese ojo.

Dicho así suena bastante mal, pero como la película intercala los fotogramas muy rápido, y las gafas cambian muy rápido, el efecto es de una imagen distinta para cada ojo.

¿Y cómo saben las gafas cuándo tienen que cambiar?
Bueno, en la foto se puede ver que justo en el medio de las gafas hay un punto negro. Eso es un receptor de infrarrojos, igual que el que utiliza la televisión para que podamos cambiar de canal.
En alguna parte del cine (probablemente cerca de la pantalla, o detrás de la misma) hay una luz infrarroja que emite un flash cada vez que toca cambiar de ojo. Las gafas lo detectan con ese sensor, y cierran el ojo correspondiente, y abren el otro.
Como no somos capaces de ver la luz infrarroja, todo este proceso es casi mágico, pero seguramente con alguna cámara de móvil podréis ver los fogonazos de luz (depende de si el móvil tiene filtro infrarrojo o no).

Es muy divertido, mientras estás en el cine, tapar el sensor. Las gafas dejan de ver la luz infrarroja, y se apagan..... y de repente, el 3D se va al cuerno, y en la pantalla solo ves una imagen borrosa, mezcla de las dos imágenes que deberían corresponder a cada ojo. Si vais a ver una película en 3D, os recomiendo que probéis a tapar un momento el sensor.


En general es una experiencia muy interesante. Ahora que ya hay bastantes películas que se pueden ver en 3D, os recomiendo que vayáis a ver alguna que os interese, para vivir la experiencia.